Utopías

12/07/2009


Utopías

Frank Delgado

Ella dice que me ama aunque no quiere que
yo sea el único hombre que duerma en su cama.
Y yo me trago el inmenso dolor
de no ser exclusivo en su alma.


Cuando yo tomo su mano en la calle
no me importa que hable de Bosnia o Timor Oriental
ni que sea terrorista
y se empeñe en hablarme en su lengua natal.


Ay, amor, amor, ya yo he aprendido
a no hacerme tu marido
y aunque ni pueda ser tu novio quiero tu amor a trois
y llévame por la izquierda en este temporal.
Ay, amor, amor, si no eres mía
al menos dame utopías,
pásame tus causas perdidas y como algo vital
sálvame de vez en cuando de mi soledad.


Aunque seas tan solidaria, tan sindicalista
yo te seguiré en tu activismo ancestral
a esas manifestaciones
y te ayudaré a empapelar la ciudad.

Aunque seas tan feminista y te gusten las chicas
nada va a impedirme que te pueda amar
y hasta prometo aprender de memoria
el libro de Simone de Beauvoir.

Serás

29/06/2009





Cuando despierto, tu recuerdo sigue ahí junto a mi cama, como cuidando que de noche no te olvide. Está como ese vaso de agua en el buró esperando ser bebido a media noche, esperando esa sorpresa, ser disfrutado o no.

Sin prender la luz, buscándote a oscuras, cómo cuando a veces sin que lo sepas, me despierto, beso tu espalda o tus hombros (depende que parte de tu cuerpo esté desnuda), te abrazo, me quito el frío con tu cuerpo, me cobijo con tu cuerpo, tú sin saber, sin saberlo, a veces, casi siempre sin que me lo pidas, te regalo besos y la noche se va, así, sin prender la luz me despierto en pleno acto transitorio de la madrugada, entonces de pronto no quiero dormir, quiero pensarte, y aparecen detalles, flotan detalles, tu pelo, cada uno de tus cabellos, tu boca, tu voz, tus labios, tus ojos, tus pies, tus manos, tus caderas, tus senos, tu risa, tu andar, flotas tú sobre mi cama como ese olor a duraznos dulces que no desaparece a pesar de tanto humo de cigarro, y es que fumo generándome un cáncer que me ha de matar para volver a nacer y volver a esperarte, es que es tanto lo que quiero darte, es tanto el deseo de recibir de ti lo que quieras darme, es tan grande este demonio de amor y desafío que a diario pienso que si no te vuelvo a ver, sin importar lo que decidas hacer conmigo tú…


…Serás el resto de mi vida desde hoy *.


Y besarte y besarte y besarte...

Aurora







Llevará tiempo y llevará tormentas,
bajo tu primer mirada sembré mi culpa,
desde tu primera duda guardé silencio.

Llevaré flores cada vez que pueda,
sabes el camino exácto y yo sé de fugas,
hoy voy a dejar que pase lo necesario.

Vamos a cerrar los ojos,
a reconstruirlo todo.

Quiero que viajemos juntos y otra vez,
despertar sudando estrellas
y besarte y besarte y besarte...

Cubre tu cuerpo con navajas blancas.

Cerca de la luna llena abriré mis brazos,
siempre que se nuble el cielo estaré esperando.

Vamos a cerrar los ojos,
a reconstruirlo todo.

Quiero que viajemos juntos y otra vez,
despertar sudando estrellas
y besarte y besarte y besarte...


y besarte y besarte y besarte...
y besarte y besarte y besarte...
y entender que no todo está escrito
y buscar una luz que me lleve contigo...
y besarte y besarte y besarte...
y buscar una luz que me lleve contigo...


Espero curarme de ti

28/06/2009
Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.


Jaime Sabines.